
Mi familia no es de visitar los panteones, nunca vamos, sin embargo, cuando tenía 17 años, fuimos a balleza, iba mi mandre, y sus hermanos. Fuimos al campo, ahí, estando entre pastisales altisimos, encontramos la tumba de mi abuela.
Era una lápida grande, tenía 45 años, erosionada por el clima, olvidada.
Fue una experiencia muy rara, interesante y sumamente bella. Nos pusimos a limpiarla, y a llenarla de flores.
Mi abuela murió en el parto de mi madre, y mi mama no la conoció. Pienso que eso es lo que hiso la visita tan especial. Mi mama lloraba. Fuimos al lugar dónde ella creció, una ranchería con 5 casas. El ambiente estaba lleno de nostalgia.
No hemos vuelto a ir, sin embargo, eso le dió al día de muertos un sentido muy especial.

1 comentario:
Exacto, depende que tan profundo caves, que tanto sea tu valor y sentimiento hacia.
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